Querido hermano:
Ayer enterramos a Jose. Cientos de amigos llenábamos los bancos de la iglesia, muchos tuvieron que seguir de pie la ceremonia. El sacerdote, supo hacer un retrato fiel y ajustado de él. Lo definió como informal, no amigo de las formalidades, generoso, nada era suyo y nos hizo sentir orgullosos de haberlo conocido. Te hubiese gustado. Yo le dije a E. que seguramente estaría cambiando de forma e incluso de color las cortinas del paraíso, si es que tiene cortinas; sino se las pondrá. Ya lo conoces. Este sacerdote, el rector de la SAFA, nos emocionó y nos hizo brotar las lagrimas con sus palabras.
La noche anterior todos nos acordamos de ti, todos hablaban de la semejanza entre los dos, amigos desde niños, casados con amigas desde niñas, siempre juntos, los cuatro, y los amigos que fuisteis agregando a la pandilla; al final la misma enfermedad pudo con vosotros, cuando estábamos a punto de cantar victoria, perdimos la guerra. También nos disteis ejemplo de saber llevar la cruz
Empieza una nueva etapa. La vida sigue con sus luces y sus sombras pero os tenemos a vosotros en un buen sitio, y sabemos que nos echareis una mano cuando la necesitemos.
Hasta otra
Un abrazo

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