Querido hermano:

E. acaba de llamarme por teléfono. Lloraba como una Magdalena, ya la conoces, es muy sensible y quería a José con locura. Me ha comunicado su muerte hace unos minutos. Me imagino que ya lo sabes, que habrás salido a esperarlo y te habrás fundido en un abrazo con él.
Tu misma enfermedad, tu mismo médico que no paraba de decirle que desde tu muerte hasta ahora la medicina había avanzado mucho y todo saldría bien.
Con su sonrisa y sus chistes, me decía la última vez que hablé con él, que no tenía ganas de volver al hospital, que no se encontraba con ánimos. Que tenía dudas, que si el autotransplante era lo mejor, ¿como estaban buscando donantes entre su familia? Ninguno fue compatible.
Este fue bueno y su medula empezó a funcionar adecuadamente. La quimio fue muy dura y por lo que acaba de suceder no la ha superado. Una bajada de tensión fue el anuncio de que algo empezaba a ir mal, una infección… 24 horas en la UVI y… se marcho contigo. Estoy esperando que llegue a nuestra ciudad. Ya te contaré más cosas.

Un abrazo