Querido P:

Recuerdo una entrevista que te hicieron en la radio. En ella decías que en una casa donde ni siquiera entrase el Marca, difícilmente iba a entrar un libro. Cualquier libro. Para ti no había libros malos. Solías decir que todo libro tenía algo digno de leerse y recordarse, bien para estar de acuerdo con él o bien para no estarlo y manifestar su desacuerdo.
¿Por qué te recuerdo esto? Muy sencillo. Acabo de leer un libro que a ti te habría gustado: “la magia de leer” de José Antonio Marina. El autor nos cuenta que la magia más poderosa que hay es la magia del blanco y del negro. La escritura y la lectura. De esa magia emergen hadas y dragones, mundos nuevos y mundos antiguos, personajes históricos y personajes inventados, sentimientos, leyes, poemas y emociones.
Querido hermano, últimamente se habla del desencantamiento del mundo, de la influencia nefasta de la televisión basura. Y se nos pide que hagamos un esfuerzo, que busquemos el crecer y para eso es necesario que volvamos al libro. A los libros. Tú que presumías de tener una buena biblioteca estarás de acuerdo con esto. De los libros podemos aprender mucho y también podemos disfrutar y divertirnos y sentirnos acompañados. Si no volvemos a los libros corremos el riesgo de ser unos analfabetos funcionales, ¡no entenderemos los manuales de funcionamiento de los electrodomésticos que nos compramos! Y entre otras cosas eso es una manera de ser esclavos y estar ciegos. Y nos perderemos muchas aventuras.

Espero que caminemos en la dirección correcta

Hasta pronto.
Un abrazo